La locura por la Scaloneta: otra victoria al hilo, un pibe que hace historia y un templo en el medio de Europa
Argentina sigue pisando fuerte y esta vez le tocó sufrirlo a Chile. La Selección se impuso por la mínima en las Eliminatorias gracias a una avivada bien de potrero: a los 16 minutos del primer tiempo, Thiago Almada frotó la lámpara y Julián Álvarez sacó un remate bárbaro para estampar el 1 a 0. Con este golazo del Araña, a la Roja se le complicó feo el panorama de cara al próximo Mundial, dejándolos en una situación donde ya casi que su única salvavidas es rezar por el repechaje. Y el detalle que no es menor es que el equipo de Lionel Scaloni liquidó el trámite sin necesidad de arrancar con Messi en cancha. El capitán recién saltó al pasto en el complemento y se dio el gusto de meter algo de picante, haciéndose cargo de un córner venenoso cerca de los 34 minutos que mantuvo a la defensa chilena contra las cuerdas.
El partido tuvo sus momentos de zozobra, sobre todo cuando las papas quemaban en el tramo final. El trámite se había picado bastante, con amarillas para el Cuti Romero por nuestro lado y para Guillermo Maripán en la visita. Para aguantar la embestida, Scaloni movió el banco: mandó a Juan Foyth por Nahuel Molina, a Ángel Correa en lugar de Julián, y a Facundo Medina para reemplazar a un Leo Balerdi de gran desgaste. Chile metía mano con los ingresos de Marcelino Núñez y Víctor Dávila buscando el milagro. A los 73, el chileno Cepeda nos paró un poco el corazón con un bombazo de primera que se fue por arriba, y ya en la agonía del descuento, el Dibu Martínez volvió a calzarse el traje de héroe con una atajada monumental para ahogarles el grito y blindar el arco.
Pero la nota de la noche no fue solo el sufrimiento típico de las Eliminatorias, sino el bautismo de fuego de Franco Mastantuono. El pibe de River entró por Giuliano Simeone a los 38 del segundo tiempo y, con apenas 17 añitos, rompió el molde convirtiéndose en el jugador más joven en sumar minutos oficiales con la Mayor. El cuerpo técnico sabía que tenía que manejar la situación con pinzas. Scaloni confesó después que la bajada de línea fue no quemarle la cabeza en la previa: le hablaron recién antes de entrar, pidiéndole que se tirara por la derecha. La idea es llevarlo tranquilo, pero el DT tiene claro que el pibe los va a hacer mucho más fuertes. El Araña Álvarez tampoco escatimó en flores para la nueva joya, destacando que por cómo se maneja adentro y afuera de la cancha, parece un veterano de mil batallas. Esa vibra ganadora y de contención es la que absorben todos los que pelean de atrás, como el propio Balerdi, quien remarcó lo clave que es para ellos estar ahí, sumando rodaje y prendiéndose a la mentalidad de un grupo que no para de hacer historia.
Esa mística que se respira en el vestuario cruza el charco y llega a rincones donde la lógica futbolera a veces no alcanza. Si te das una vuelta por Bukovka, un pueblito perdido a 90 kilómetros al este de Praga, en la República Checa, te vas a topar con la casa de Miloslav “Curby” Urbanec. Es imposible pifiarle: el tipo pinto todo su caserón de tres pisos de celeste y blanco, le clavó un sol de mayo enorme en la pared, un mural gigante de Leo Messi en la parte de atrás y, como frutilla del postre, una estatua tamaño real del Diego custodiando el patio. Como buen enfermo del fútbol, este productor musical de 51 años tiene hasta una canchita armada en el fondo, empapelada con carteles de las figuras de Boca Juniors, para rendirle tributo al club de los amores de Maradona.
La locura de Curby tiene historia. Arrancó allá por el Mundial del 78, viéndolo por tele con su viejo, flasheando con los pelos largos de Mario Kempes y esa Selección que dio la vuelta olímpica. Ahí nació una pasión ciega por Argentina y por el Xeneize que le caló hasta los huesos. Tan metido está que a su segundo hijo, que hoy tiene siete años, le puso Lionel porque ya se la veía venir de que el rosarino era un jugador tocado por la varita mágica. Hoy, con la Scaloneta jugando a este nivel, Curby está re manija. Asegura que el equipo despliega el fútbol más lindo del mundo y ya prepara la fiesta para lo que se viene: el choque frente a Cabo Verde por los dieciseisavos de final este 3 de julio. Un delirio hermoso que te demuestra que el sentido de pertenencia por esta camiseta no sabe de pasaportes.