Triunfos, tragedias y el corazón del triatlón: Crónicas de un 2025 inolvidable
El deporte tiene esa dualidad cruel y maravillosa: nos rompe el corazón ver a grandes atletas marginados por lesiones o enfermedades, pero la euforia que sentimos al verlos regresar es incomparable. Sobre todo cuando esos retornos no son solo participaciones tímidas, sino que culminan en victorias rotundas. Este 2025 fue, sin dudas, el año de las grandes revanchas en la élite del triatlón, pero también el escenario donde los amateurs demostraron que la grandeza no entiende de categorías ni de edades. A continuación, un repaso por las historias más impactantes que nos dejó la temporada.
La milagrosa recuperación de Hayden Wilde
El neozelandés Hayden Wilde arrancó el año con el pie derecho, llevándose el triunfo en el WTCS de Abu Dhabi y el T100 de Singapur. Sin embargo, apenas un mes después de su victoria en Asia, su temporada pareció estrellarse —literalmente— contra un camión durante un entrenamiento en Japón. Wilde, que venía de correr un 10K en ruta con su mejor marca personal de 27:39, sufrió un accidente brutal al día siguiente: pulmón perforado, costillas rotas y fractura de escápula. Tras pasar por el quirófano para operarse el hombro, muchos dimos por terminada su campaña de 2025.
Pero el “Halcón” tenía otros planes. Apenas tres meses después, no solo había vuelto a entrenar, sino que regresó a la competición ganando el T100 de Londres con una autoridad aplastante. A partir de ahí, su dominio fue casi total, adjudicándose casi todos los eventos T100 en los que participó. La única mancha fue en Dubái, donde un error de cálculo lo llevó a dar una vuelta extra en el circuito de ciclismo cuando lideraba la prueba. A pesar de terminar octavo ese día, su temporada casi perfecta le valió el título mundial de T100, una hazaña impensada tras aquel hospital en Japón.
La redención de Lucy Charles-Barclay
Para Lucy Charles-Barclay, el final de 2024 había sido amargo, incapaz de defender su título mundial de IRONMAN por culpa de una lesión. Decidida a recuperar el tiempo perdido, encaró el 2025 con una misión clara y terminó alzándose con cinco victorias entre las distancias T100, 70.3 y IRONMAN.
Su triunfo en el Campeonato Mundial 70.3 en Marbella tuvo un sabor especial, ya que llegó apenas un mes después de una carrera devastadora en Kona, donde se vio obligada a abandonar a mitad del maratón cuando parecía tener otro título mundial en el bolsillo. Charles-Barclay protagonizó así una doble remontada: primero regresando a su mejor nivel tras la lesión y luego sacudirse el polvo de Hawái para coronarse en España.
El regreso triunfal de Arthur Horseau
El francés Arthur Horseau, que había irrumpido con fuerza en la larga distancia en 2023, vivió un calvario en los últimos tiempos. Tras un segundo puesto en Austria en 2024, los resultados desaparecieron y una lesión de espalda lo mantuvo fuera de juego durante casi todo el 2025. Su retorno se hizo esperar hasta noviembre, en el IRONMAN de Cozumel, pero valió la pena.
Horseau no solo ganó, sino que destrozó el cronómetro con un tiempo de 7:48:18, cimentado en un parcial de ciclismo de 4:06:22, sacándole más de cinco minutos al siguiente competidor. Su paciencia para recuperarse fue la estrategia correcta, asegurando de paso su clasificación para Kona 2026 antes incluso de que arranque la temporada.
Lucy Byram y la lucha contra el duelo
No todas las batallas son físicas. La británica Lucy Byram estaba teniendo un año sólido en el circuito T100 cuando la tragedia golpeó su vida. Mientras entrenaba en Francia tras lograr un cuarto puesto en la Riviera Francesa, su pareja, el ciclista de los Juegos de la Commonwealth Sam O’Shea, fue embestido por una motocicleta. Lamentablemente, O’Shea falleció horas después en el hospital, dejando a Byram ante el desafío más difícil de su vida: seguir adelante en medio del dolor.
El alma amateur del triatlón
Más allá de los profesionales y sus podios, el verdadero corazón de este deporte late en los grupos de edad. Estos atletas extraordinarios, que hacen malabares con el trabajo, la familia y las exigencias de la vida cotidiana para estar en la pileta a las 6 de la mañana, nos regalaron en 2025 historias que redefinen los límites humanos.
Historia viva en Hawái
Natalie Grabow demostró que la edad es solo un número. A sus 80 años, se convirtió en la mujer de mayor edad en finalizar el Campeonato Mundial de IRONMAN en Kona, cruzando la meta en 16:45:26. “A la gente rara vez le importa cómo te fue en la carrera, pero recuerdan si tuviste una buena actitud y una sonrisa”, declaró Grabow, recordándonos que la gratitud es el mejor combustible.
De una apuesta en el bar a la línea de largada
A veces, la motivación surge de los lugares menos pensados. James Oakley es la prueba de que una apuesta entre copas puede cambiarte la vida. Según cuenta, tras un par de pintas y luchando por enfocar la pantalla del celular a las 11 de la noche, se inscribió en un triatlón olímpico. Lo que empezó como una anécdota graciosa terminó con él cruzando la meta, tras encontrar de milagro un traje de neoprene que le calzara justo el día de la carrera.
Desafíos extremos y causas nobles
Si hablamos de superar límites, Mitchell Hutchcraft se lleva todos los premios. Su travesía comenzó el 15 de septiembre de 2024 y fue una locura multideportiva: nadó el Canal de la Mancha, pedaleó a través de 18 países y corrió desde India hasta Nepal. Como broche de oro, escaló el Monte Everest, finalizando su periplo en mayo de 2025.
Por otro lado, la paratriatleta Melanie Barratt hizo historia al convertirse en la primera mujer ciega en cruzar a nado el Canal de la Mancha, inspirando a personas con discapacidades a perseguir lo imposible. Y no podemos olvidar a Adam Jones, quien utilizó el triatlón como herramienta de cambio social, organizando un desafío autofinanciado con el noble objetivo de recaudar fondos para saldar las deudas de almuerzos escolares en su ciudad natal.
Estas historias, desde los regresos de la élite hasta las hazañas de los amateurs, confirman que el triatlón en 2025 fue mucho más que una carrera hacia la meta; fue una demostración de la resiliencia y el espíritu humano en su máxima expresión.